Entrada destacada

¡Astrology fork se muda a un nuevo hogar!

Para el despistado que está revisando este blog todavía, y que no fue alcanzado por mi masiva campaña de difusión, mudé el blog a un nuevo h...

Mostrando entradas con la etiqueta Artúrico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artúrico. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de marzo de 2024

De este lado del vaivén pendular

De este lado del vaivén pendular,
rubicundo, de ti fui tierna presa;
de trino y aleteo
fecundos, que horadaron mis defensas,
con promesas de hogar,
de pétreo nido, fosos y portales,
lientas intimidades,
de puente levadizo que, ya izado,
consumó dulce viso de himeneo.

Ya en nupcial lecho de mentida estirpe,
de leños vástagos de tal encina,
que don rojo lustroso
presentara ante dama primitiva,
llevando a caída insigne;
en hondo lecho undoso nos batimos,
cruzando dos las lanzas, fenecimos,
si no en cuerpo, sí en gracia,
trocada por senderos amorosos.

Si previsto yo hubiera
constante demudar de la fortuna,
señales de tal cambio de marea
que, prístino, lo inerte siempre exuda;
visible, no ya a exégetas
porfiados, mas a simples caminantes
o jinetes; si atento, más que amante,
del péndulo sintiera su reflujo,
no habría sucumbido a vana tea.

De aquel lado del vaivén pendular,
mi reino yace en ruinas cenicientas;
mis landas, con un brillo mortecino,
se han tornado en inhóspitas malezas
que, crueles, favorecen crudo errar,
hondo rumiar cansino,
apátridas barruntando un estío,
que a lo lejos perfila
sus contornos, sin llegar, siempre esquivo.

Cuando es, de suyo, hora
de eterno devaneo vagabundo,
justo hállome entre muros impedido,
pasillos impregnados de susurros
cargando tu memoria dolorosa.
Y fue emerger, jadeante,
abrir de par en par recios portales,
hallar compadre equino tras el puente
fue a errar lanzarme, fiado de tu abrigo.



sábado, 30 de diciembre de 2023

El lobo y los corderos


Que en las de mundial morada
estival postrimería,
ya por santos anunciada,
que ya idas mientes sentían...

Aquel último grillete
en vitoreando arrojamos
al pretérito vacío,
anunciando era sin reyes,
pastando sin leones gamos,
así, en soberano limbo...

Mas, ay, tomamos vil lobo
por manso y afín cordero.
Abrimos, a aquél, no probo,
puertas, en gesto sincero.

Y entrando mentida Hespéride
con promesas y señuelos
a innoble limbo anhelante,
trocamos por intemperie
mortal choza de sosiego,
por necio destino errante.

Esteparia marcha austera,
entre cardos que suscitan
nostalgia por verde ëra,
promesas que ardor excitan.

De inmortalidad promesas
fueron, ante privaciones
por doméstica orfandad;
fueron nutricia dehesa
para ganado hoy insomne
preso de lobuno arrear.

Dorado seductor fruto
empuja andar zigzagueante,
si por ficción, resoluto;
por desespero, reptante.

Sinrazón nos encamina
hacia jardín ya no extante*,
entre hercúlëos delirios.
Pues si aquél halló áurea encina,
si engañó a sufrido Atlante,
vedado nos es lo olímpico.

Acompañan procesión
mortal, terca, desgraciada,
paladines de blasón
lobuno, de honra quebrada.

Jurados a reales votos,
desgarrados por ideales
trastocados e incumplidos,
aquestos hombres devotos,
para deberes marciales,
portan vil filo torcido.

No se hace, de chuecos medios,
nada recto ni moral;
son, pues, filosos remedios,
socorro, a ímprobos, mortal.

Y al galope, así, marcamos
funesto al vulgo sendero
hacia risco enseñoreante.
De lobuno soberano
es vasallo nuestro acero
que arrea hacia abismo ondeante.




*Extante: me tomé la libertad de introducir otro anglicismo, esta vez una traducción directa de extant, en inglés, palabra que a su vez proviene del latín, y que significa algo así como "existente" (para que no me acusen de cipayo).

viernes, 24 de noviembre de 2023

Conquistado por el llanto, seguí tus sombríos pasos


Conquistado por el llanto,
seguí tus sombríos pasos,
que en espiralada ruta
llévante a celeste altura,
pétreo y sacro mausoleo,
para cobijo postrero.

Terca guías procesión,
leva de, de tu pasión
vasallos, hoy compelidos
por votos no, por motivos
inquebrantables, sagrados,
que son amicales lazos.

Con serena expresión guías
procesión que por estima
siguiérate por desiertos
batallas y desaciertos,
pero que tiene por meta
cima de monte certera.

Castigamos, abatidos,
el pedregullo sumiso
en marchar mudo y constante
del que por hoy te libraste:
quien fuera guía enardecido,
carga ës hoy para amigos.

Grises muros nos rodean
que, años hará, tu vencieras,
con ingenio y volición.
Muros vénganse de ardor
tuyo, pasado; hoy tu cuerpo
de piedras será cubierto.

Por empinada escalera,
pesadumbre, aún sincera,
cede a mundanos afanes
que son nuestros caminares.
Con oprobio te imitamos:
tú, que ibas grácil cual gamo.

Pues no te impedía altura,
no era el miedo tu censura
para hacerte de victorias,
llama divina que es gloria
que, mediano Prometeo,
nos compartiste, sincero.

Dentro, por piedra engullidos,
nos lleva lumen esquivo,
llama frágil, que vacila,
que corazones no abriga,
que es torpe émula de antorcha,
tuya, expulsora de sombras.

Si ora fuiste faro de almas,
si de quietudes estancas
nos arrojaste a victorias...
Si desdeñaste memorias
cabalgando inextinguible,
tú, ilustre entre adalides...

¿Por qué callas instrucciones?
¿Cuáles esconde razones
tu hostil y muda frialdad?
Tu silencio es, si veraz,
crueldad inerte. ¿Castigo?
De reproches sois esquivo.

Aquí, ëstrellas flaquean
y los pasillos se arquean
con caóticos propósitos.
Ya devaneamos, expósitos,
guía brújula contrahëcha,
mas la demanda es certera.

Anuncia último peldaño
portal recio inmune a asaltos,
que vulgar llave resiste,
y cejando, tras embistes,
derrotados de humedades,
que vuélvenlo inexpugnable...

Con desazón ponderamos
muro delante engoznado,
con precisas talladuras,
enchapadas, que armadura
son de impávido guardián.
Narra inscripción sin hablar:

Cuenta de cruenta batalla
al pie de las atalayas
de Terrabil, gran castillo,
bajo asedio de enemigo
rey, de Arturo, que fue Nero,
que a nuestros no dio sosiego.

Nero guio a reyes doce,
que, de pueblos conductores,
atenazaron a Arturo,
que entre diez huestes se tuvo,
y enfrentó con otras tantas,
con sus vasallos en armas.

Ayudado por Merlín,
aquella lid fue festín:
volaron cabezas trece,
las de Nero y doce reyes
y, descabezada, tropa
huyó sin norte ni pompa.

Así, cual hormigas, vamos,
sin rey que, fogoso guiando,
ponga fin al desconcierto.
Dejamos nido deshecho,
feneciendo en desamparo,
entre lamentos marchando.

Sobre esto orfebres tallaron,
más los tiempos apremiando,
recuerdo mutó en vigor,
mancomunado pujó,
dando a la puerta revés,
conseguimos de ello prez.

Y emergiendo en mausoleo,
bajo caricias de Febo,
dejamos querido fardo,
para su eterno descanso,
en frío lecho rocoso,
digno de durmiente probo.

Silenciosos lo rodeamos,
descansan dolidos brazos,
ojos puestos en sereno
de esta expedición objeto,
espejo roto ë inerte,
que a llantos nada devuelve.

Suben miradas, y hällan
cuencas aún animadas
que comparten en silencio
recuerdos de tí, Artemio,
que, fragmentado, aún pervives,
guiando mudo a porvenires.



martes, 24 de octubre de 2023

Levanteme embriagado de retozo


Levanteme embriagado de retozo

sobre mullida alfombra

verde, de natural eterno orfebre,

bajo apacible sombra

de arco, de hojas adornado, frondoso,

con robustos pilares enraizados.


De pie, al son de emplumados cantores,

contra el pilar, mi lanza

descansa sin temor,

de tanta paz, tornada roma y mansa.

Mi rocín busca en los alrededores

sustento que solía ser mi alfombra.


Doy pasos, que no son marcial desfile,

al compás no uniforme del bostezo,

libre de cuitas, carente de norte,

de demandas de barriga poseso,

que previenen que mente despabile.

Fuera de mí pereza, me detengo.


Miro en mi torno, ya libre de Orfeo,

mas preso de grilletes

nuevos, que son hambruna,

ojos guían a naturales banquetes,

ayer prestos a saciar mi deseo,

mas, veréis, demudados, cruel fortuna.


Los pies, no alados, muevo,

los ojos fijos en verde sustento,

y en mundano arrastrarlos,

ambos dan con guijarros, que portento

son del arroyo del que ahora abrevo

como árbol, a través de mis raíces.


Observo ya con ansias

verdes dones que de pilares penden,

sustento, como ayer, de mis caprichos

que, insaciables, que porfiados, propenden

al derroche de ocio que es mi estancia

en vergel que traiciones no albergaba.


Arranco higo con manos

que, suaves, muestran falta de rigores,

mas cruelmente lo que fue uno dos hacen,

y a enraizado pilar causo estertores.

Rencorosos, quienes antes ufanos,

quítanme sombra a cambio de este fruto.


Despedazo verde higo con mis dientes,

y si es visual quimera seductora,

ya próximo revela

apariencia de sentidos traidora,

negro tesoro y más agrios presentes

a paladar de agravios inocente.


Arrojo falso fruto,

que en suelo, fenecido, podredumbre

revela a mis sentidos,

y con hambre aparece pesadumbre.

Quien fue manso vergel, ya vil y astuto,

déjame abandonado y sin cobijo.


Desenvaino hoja,

tembloroso, y deambulo,

tormentoso cielo en ciernes, y bosque

lesivo por igual; sin disimulo

a correr lánzome; se sobrecoja

quien viérame en tal modo.


¿Por qué se halla así, insomne, abandonado,

quien antes tan apacible holgara?

Alzando ojos, encuentro, de silencios

panteón vil festoneado, que separa

de vergel mi persona, arrojado

A mundo hostil y espurio.


Descubro, que existiendo, a cielo injurio,

en retozando, ingrato, de tal modo,

que con tardías plegarias, no corrijo

pecado original en mí patente.

Por dicha antigua en luto,

por aquello que ayer no valoraba

y que de simple mudó en mil carices,

confusión para quien, suerte ninguna,

sin valor su abolengo,

entre espinos y sombras,

deambula eternamente castigado

jueves, 19 de octubre de 2023

Que en duros riscos intenté infructuoso


Que en duros riscos intenté infructuoso
extraer de roca hoja rutilante, 
que encontreme límite,  cavilante.
Que cejé y retrocedí, pesaroso.

"Dará por libre roca a su cautiva, 
ante mano viril de Lanzarote."
Leí rocosa sentencia cual azote, 
resigné que otro mis dones reciba. 

Insomne me hallo,  ante sombra no nata 
de héroe ignoto que mi gloria opaca.
¿Por qué porfiar sabiéndome segundo?

Ser lumen único es cosa insensata, 
más verme en constelación es estaca
para quien fuera ayer sol de este mundo. 

sábado, 7 de octubre de 2023

Díscolo insensato



Díscolo insensato, de este mundo abjuras, 
Felisberto, tú, reacio al alborozo,
tan dado al encierro y a tus libros, 
tan ajeno al inconsciente gozo.

Aprendiste en claustro duros silogismos, 
desdeñando, por mundanos, placeres. 
Haces tuyo el arte de los signos, 
sabios dichos de antiguos profieres. 

Transitando de tinta laberintos,
faltaste a votos y deberes marciales. 
Haces de mi voz crasa omisión, 
por ti, tu amado par sufre males. 

Y si en poco estimas míos padeceres,
tenme por nuncio y ábreme portones. 
Te traigo familiares misivas, 
señoriales retos y razones. 

Si mundanas son para ti estas tintas, 
lastre espiritual; así, devaneos 
tus libros tratan, y aún profanos. 
Por tan poco descuidas aseos. 

Mester de intelecto carnes debilita, 
artístico lienzo que por negligencia
arruínase en encierro infértil, 
destruye objeto de mi querencia. 

Sabios mundial orden orquestaron, tres
estamentos, sabes, cada cual sus mieles: 
unos al suelo, otros los cielos, 
nosotros las armas y corceles. 

Desoyes mundial concierto, obstinado, 
cuando clericales labores adoptas, 
mas rehuyes de votos sagrados
y por soberanos modos optas. 

Sin ser rey sos libre, o así te comportas, 
mas votos te obligan, cumplid cual vasallo. 
Y si a este nuncio afligido ignoras, 
mortal hoz segará vital tallo. 

Derrotado, cejo, mi asedio repliego, 
tu demencial torre yace inexpugnable. 
Deponiendo retóricas armas
atiendo tus razones, amable. 

Rumiar recursivo, tuyo, entre papiros, 
tras verdad esquiva, transitando mapa,
que abstrae no real geografía, 
que, lógico grial, mientes atrapa. 

Inveterado orden descendiendo extirpas, 
nadas suspicaz por entre sofismas, 
trocas realidades por argucias, 
naufragas en abstractos marismas. 

Desnudo de creencias, en derredor miras, 
fantástico entorno que sin ley concibes,
mundo, antes habitual, hoy extraño, 
que quimérico y sin rey percibes. 

¿Quién prodiga tal dichosa bonanza? 
¿Quién provee banquetes, quién las mieses sega? 
¿Quiénes tejen ropajes y sinos? 
¿Quiénes cargan del campo fanega? 

Vivimos en mieles, en trance, adobados, 
los hidalgos en ciega algarabía. 
¿Quién repone lanzas que, justando, 
quebramos, con qué fin se porfía? 

En gesto mortal retraes juramentos, 
al rey desconoces, repetirlo temo, 
¿Quién ha visto a Arturo en patrios suelos? 
¿Es que tenemos por rey a nemo? 

Es ora ilusión, ya juego de espejos, 
maquinación vil, afirmas, de genio, 
somníferos grilletes que apresan, 
de tales te libras con tu ingenio. 

Tus osados dichos trémulo me dejan, 
Felisberto, por afrentas ya reo. 
Mientras hablas siento estremecerse
muros, suelos, de aposento ateo. 

¿Cuál pagaréis precio por tu epifanía?
¿Cuál valor verdad, si a su causa, abyecto,
mal aseado, díscolo, y aún, débil?
¿Dónde, quien fuera antes circunspecto?

No cuestionéis dulce quimera, insensato,
canto seductor, aún si de sirena,
melodía a la que, armoniosa,
me entregara sin ceras ni pena.

Libre de vendajes, vero mundo ante uno,
No habría certidumbres, mapas, mandamientos,
¿Por qué hollar océanos ignotos,
dejar tierno hogar por nuevos vientos?

Infructuoso oleaje mío lame tablas,
que, de tu navío, sensatez rechazan.
Impotente espuma, mías lágrimas,
observa velas que rutas trazan.

Sin razones para mudar derroteros,
No aplazaré de anclas insensata leva,
Y aunque invítasme a demencial viaje
familiar, si falsa, elijo, cueva.





jueves, 5 de octubre de 2023

El pabellón y la fuente: corrección

Si por ventura sois esforzado caballero,
Habéis de escuchar y aplacar mi duro lamento
o no beberéis de esta fuente. Es mor* curioso
del maravilloso país que es este suelo.


De haber visto mi anterior sosiego, en maravilla
Del buen justar, ir de aventuras, romancear trémulo,
tal como cabía para honrar en su medida
al eterno, y por Arturo presidido, feudo.

Vivía extasiado, de perderme, como en sueño,
Entre árboles danzantes y delicias sombrías.
Besar la de Lanzarote mano hacía olvidar
cualquier inclemente vituperio de la vida.

En alguna fortuita expedición,
ciego a traiciones crueles y acechantes,
erré sin rumbo y, así, lo perdí,
del todo rodeado por rojos arces.

Pero era y no era una la floresta,
sino barro de hojas mustias por suelo,
Sino que mudo el canto de los pájaros,
condena eterna, ubicua, sin consuelo.
 
Si antes viril mano, vigor pujante,
Espadas, tronos, palafrenes, juegos,
ahora ceniza informe, torpes huesos,
inútiles lastres de áureo imperio.
 
Sin juicio, corrí en llanto y dando voces,
que más que voces, eran alaridos.
No alcanza vida para eterno duelo,
por este áureo imperio con mortal sino.
 
Funesto bosque con visión me agravia,
Me revela portento tremebundo.
Y en mi torno, al regresar pavoroso,
Carcajadas, azotes y rebuznos.
 
Que este dulce mundo de cesar haya
Es visión que enloquece y que es estruendo
De tal modo, en toda mano que beso,
no beso sino ceniza y hüeso.

Habréis de sosegar a don menguado,
Nada sosiega a un corazón, como afín
Que en concordia lo acompase. Así pues,
En mi pabellón, conmigo, hoy, dormid.

Algunas aclaraciones pertinentes

Estoy reescribiendo algunos de mis primeros poemas, en este caso el primero de todos, para regularizar la métrica, ya que aprendí varias cosas en estos 2 meses escribiendo. Unificar, donde se pueda, sílabas por verso, rima, cantidad de versos por estrofa, intentando no cambiar tanto el poema original. En este caso, tuve que hacer varios retoques, por lo que mantuve la versión original.

*mor: palabra parcialmente inventada, tomada del latín mos, moris, que significa costumbre. Ver también moeurs, en francés, y mores, en inglés.

jueves, 28 de septiembre de 2023

Del todo desconoce flor mundana



Del todo desconoce flor mundana,
que puebla ufana montes y praderas,
vueltos al sol sus pétalos,
del áureo astro émulos,
a todos ojos, espuria maleza,
solipsista fragmento en mundial piélago,
ciega al flagelo que tú aguardas, trémulo.

Dichosa y rozagante flor lozana,
en sorda disonancia con su mote,
por vulgo bautizada
colmillo de felino acechante,
que poco sabe de marciales dotes
o de falsas palabras
de tu boca, de mi ïra causantes.

Si tu rostro no hubieras escondido,
fementido y rüin,
tras fintas y cortinas palaciegas.
Si a la luz revelaras,
como pétalos dan al sol festín,
designio de mil tretas
que, tuyas, corazón mío atenazan.

Si ësto hicieras, si, como achicoria,
que, amarga, al paladar
sus notas ya revela, indiferente
(con temple vegetal,
a insecto o faisán),
te ähorraras mi galope estridente,
te guardaras de mi cruento alancear.

Así, el mundo imperturbado sería,
mi flor silvestre, ignota,
sin ser pienso de cascos de mi equino,
y tú, libre de rüina,
de verte castigado por tu estofa,
de hacer tributo al suelo de intestinos,
si no hubieras tributado a esta inquina.

Vano es lamentarme,
no cargo yo mi lanza, son los hados,
soy efecto de causas insondables,
cual flor, que nada inquiere,
cual Eolo, que inenarrables daños
en navíos provoca, imperturbable,
así mi lanza tus carnes requiere.

Consumado el desagravio, ya apeado,
examino el naufragio resultante:
la achicoria, ahogada, que no supo
ser león, sino presa,
tú, que, en regando sangre,
a quien tanto dichosa se mantuvo,
traes ruina y en tu rojo sino enredas.



lunes, 25 de septiembre de 2023

Pendragón: una rara avis del rol tradicional

Interrumpo la habitual programación y la más fina poesía caballeresca 😩 para retomar un poco la agenda rolera en el blog, aunque lo artúrico se mantiene, ya que este fin de semana dirigí Pendragón, un juego de rol de la misma temática, de los 90s (originalmente del 85, si bien la 3ra edición que dirigí es del 92, de JoC). Este juego tiene un significado especial para mi historia rolera, ya que es el primer juego que compré, allá por el 2001, cuando ya me había iniciado en la actividad, pero quería dirigir algo "oficial", y fortuitamente fue lo que tenía disponible la comiquería a la que asistí. Dirigí este juego por unos años, entre mis 13 y mis 14, pero gradualmente lo abandoné por el juego de rol del Señor de los Anillos (MERP) y, luego por D&D, Rifts, y otras cosas.


Por décadas no volví a revisitarlo, ya que en mi adolescencia se me hacía algo raro o inabordable, tal vez por su propuesta algo a contramano de la sensibilidad más ganchera en el fantasy actual, tal vez por proponer un estilo de juego con roles y expectativas muy marcados, poca personalización de los personajes y, sobre todo, nulo acceso a la magia. Imaginen un juego donde no elegís ser mago, guerrero o ladrón, sino el color de pelo de tu caballero, su arma principal o detalles de su personalidad. No suena muy atractivo, ¿no? Pero bueno, vamos al reporte antes de las reflexiones.

Dirigí el escenario de prueba que trae el juego, que tiene a los personajes como escuderos, en su última misión antes de ser armados caballeros. El escenario comienza como podría esperarse de un tutorial de videojuego, bastante aburrido de hecho, con algunas tiradas de prueba para introducir el mecanismo de resolución, y recién después se pasa a la misión, que por su contenido es también bastante genérica: cazar un oso que atormenta a los cazadores de un pueblo, Imber, para que puedan volver a trabajar.

No podía encontrar el pueblo en el mapa,
pero me sorprendió descubrir que existió realmente

Sobre esta base improvisé un poco, basándome en los intereses de los jugadores, y en las habilidades sobre las cuales volcaron más puntos, y lo que temía podría haber sido una misión bastante árida, terminó siendo, por el contrario, un buen punto de partida para la campaña, que nos dejó satisfechos a todos.

Los personajes investigaron el pueblo, hablaron con cazadores, con el párroco Garr, con damas de la aldea Imber. Encontraron unos amuletos paganos con ojos de serpiente, utilizados por los campesinos para alejar alimañas. Descubrieron que el penoso estado de Imber se debe a que su señor feudal no se ocupa de tal feudo desde hace años. Descubrieron que los cazadores se aprovecharon de presunto oso para no trabajar, cuando podrían haber continuado en otros bosques.


Luego de cazar al oso, descubrieron una marca en el mismo, una perversión del amuleto de ojos de serpiente que apunta a que algún practicante de las artes arcanas guió al oso a los alrededores de la aldea, más para investigar. Al llevar el oso al pueblo, se organizan festejos, en los cuales, descubren a un jornalero misterioso de otra aldea allende las colinas, el cual es asesinado mientras intenta escapar de ellos. Las interrogaciones a la asesina apuntan a un misterioso Titus, un brujo o druida que le encomendó asesinar al jornalero, quien, tras una breve inspección, descubren, llevaba el mismo tatuaje que habían marcado al oso.

Esta investigación se interrumpe cuando llega la autoridad de Imber, Sir Andominus, un caballero con cierta mala fama por su desdén por sus obligaciones nobles, pero que se pasa la mayor parte de su tiempo en la corte y en menesteres menos indignos que ocuparse de asuntos de los villanos. Aquí ocurre un breve momento de tensión, Sir Andominus indica que él proseguirá con las investigaciones, y administrará justicia, y ofrece algunas monedas a los escuderos por sus servicios, en un gesto levemente humillante hacia éstos. Uno de los escuderos, Archibald, rechaza con elegancia estos denarios, sin ofender al caballero en su gesto de gratitud. Luego de esto, acorté un poco la aventura porque no nos quedaba tiempo, y los personajes retornaron al castillo de Sarum, dieron a Sir Jaradan un informe de sus actividades, y pocos días después fueron armados caballeros, en la ceremonia de Pentecostés.

Ahora sí, pasemos a algunas reflexiones:

Normas sociales y expectativas

Temía un poco por las convenciones sociales estrictas que impone el juego: las jerarquías claras, las expectativas sobre los caballeros y los villanos, los deberes de unos y otros. A veces estos juegos rígidos tienden a estrellarse con un grupo que espera otras cosas de un juego de rol, pero no fue el caso: los jugadores se sumergieron en este orden social tan distinto, jugaron según las reglas, a veces las hicieron cumplir ellos mismos, otras las incumplieron un poco, o bien maniobraron para evitarlas sin importunar a personajes más fuertes que ellos.

Vino muy bien que representen, por primera y última vez, el lugar híbrido del escudero, que no es caballero todavía, pero, por lo menos en mi interpretación, tiende a ser interpretado como tal por el vulgo, lo que los ponía ocasionalmente en un lugar de autoridad, del que podían aprovecharse a veces con gente inculta.

Esta autoridad se vino abajo cuando se encontraron con Sir Andominus, quien les dejó en claro que él es quien manda en esos señoríos, y entonces tuvieron que medir sus palabras y sus actos, lo que hicieron notoriamente bien. Tal vez el mayor éxito del juego no sean tanto sus reglas, como el escenario social que construye con precisión, en el cual los roles de cada actor están prescriptos, y los escuderos tienen que saber maniobrar apropiadamente.

Lo anterior me deja pensando en la importancia de construir un marco claro de expectativas de género o ambientación, cosa en la que algunos juegos utilizan una ambientación prearmada, otros un marco de reglas, otros ciertas expectativas propias de un género narrativo, y otros plantean elaborar un consenso en la propia mesa (el consenso siempre tiene que estar, por supuesto).

La diferencia, cuando este marco no está, la veo cuando los personajes se sienten como dobles de los jugadores en un entorno distinto, y no se siente que el mundo los condicione en sus actos y dichos. Pero tal vez esto dé para un futuro artículo.

Sistema de rasgos de personalidad

El sistema de rasgos de personalidad le dio a los jugadores y a mí una justificación para expresarse, premiar o marcar decisiones relevantes, y para diferenciarse unos de otros, en un juego que, en la creación de personajes, no ofrece muchos asideros para personalizar a los caballeros.

Para contextualizar, la 3ra edición de Pendragón ofrece únicamente la posibilidad de crear caballeros vasallos (con un feudo) de la región de Salisbury, en Logres. Caballeros de cultura céltica y religión cristiana, e hijos primogénitos. Para una cultura de juego más acostumbrada a sobreexpresarse en la elección de razas, clases, equipo y origen social, esto puede parecer terreno árido.

Sin embargo, el juego lo compensa, y con creces, con plenitud de rasgos de personalidad, y oportunidades de expresarse en la personalidad e ideales. Un caballero se entrega a la Lujuria en la aldea, otro reza en la capilla por un herido a manos del oso (usando el rasgo Devoto), uno es Suspicaz hacia el párroco y los cazadores, otro tiende a ser más Indulgente con sus faltas. Uno participa Modestamente con su tambor de los festejos campesinos, pero no acepta bebidas alcohólicas (Frugal).

El sistema de rasgos de personalidad requiere de cierto tiempo para acostumbrarse a una gran cantidad de rasgos (26, si se toma cada rasgo y su contrario), pero una vez que lo anterior se logra, es posible marcar rasgos o pedir tiradas por escenas que de otro modo serían únicamente de roleo. Simétricamente, la posibilidad de marcar rasgos hace que los jugadores se animen a encarnar a sus personajes y buscar oportunidades para denotar su carácter, dado que los rasgos pueden dar gloria año a año, si alcanzan valores altos.


Pendragón ofrece una ambivalencia extraña a nivel sistema con los rasgos de personalidad, que pueden funcionar, en simultáneo, de 3 maneras distintas: puede marcarse algún rasgo por una decisión o acto relevantes durante la sesión; puede pedirse una tirada de rasgo para determinar si un personaje logra pasar una prueba de carácter (quedarse despierto una noche entera con Enérgico, ayunar con Frugal, resistir los avances de alguien con Casto, etc.); en momentos de duda, es posible que el jugador quiera tirar un rasgo, para evaluar cómo se vería más tentado de actuar su personaje. Por último, y más de nicho, un cierto evento podría dejar afuera a caballeros sin un valor de rasgo particular, como decir, 15 o más en Honesto, para portar una espada mágica.

Todo lo anterior hace de este subsistema una herramienta más que versátil para resolver conflictos y para que el jugador se exprese y esto se vea gradualmente reflejado en el personaje. Se requiere de cierta cintura del GM para definir cuándo usar una u otra cosa, pero esta intuición se desarrolla rápidamente.

Algunas notas sobre el sistema de resolución

El sistema tiene algunos defectos de BRP, a saber, que al tirar por debajo de un número, las tiradas enfrentadas se comportan de maneras extrañas. Es frecuente que en una tirada enfrentada, ambos participantes fallen, y esto no está aclarado en el libro, por lo que voy a tener que implementar algún parche para arbitrar esos casos, o bien pedir una nueva tirada y ya.

Otro tema es la frecuencia de las pifias, que se obtienen con un 20 natural y que, obviamente, aparecen más que seguido en el juego. Ser muy estricto con ellas podría llevar a arruinar el ambiente de juego y desautorizar o hacer quedar como ineptos a los personajes. Esto está aclarado en el libro, y acá voy a tener que ver caso por caso qué tipo de pifia imponer. En ocasiones, una pifia humorística y sin mayores consecuencias que un fallo no debería perjudicar al juego.

Por último, el sistema de avance por marcas en habilidades me permite separar tiradas potencialmente inconsecuentes, de otras cruciales. Tengo la potestad, como GM, y el juego lo recuerda frecuentemente, de indicar a los jugadores cuándo marcar, y cuándo no, una habilidad, lo que me quita de la espalda el requisito de hacer de cada tirada un conflicto en toda la regla, como tendría que ser, por ejemplo, en Burning Wheel. Acá puedo relajar un poco.

La gloria

El sistema de gloria destaca como un reemplazo de la experiencia y los niveles que, a diferencia del primero, tiene un correlato más que real en la cultura y en el mundo de juego de los caballeros. Un caballero con mayor gloria es más reconocido, tiene beneficios en la corte, mejor trato y una mayor jerarquía por sus hazañas. Es, sin embargo, un sistema lento en sus recompensas, ya que los beneficios más tangibles y apetecibles aparecen al pasar de 1000 a 2000, de 2000 a 3000, etc.

Uno de los beneficios que noté de la gloria es que me permitió premiar éxitos en ciertas tiradas, que de otro modo tal vez habrían quedado perdidas por anodinas: una tirada de tocar (tambor) para alegrar una celebración, una tirada de coquetear; todo esto, en consonancia con las marcas a rasgos de personalidad, permitió que la misión no empezara y terminara en el obstáculo (cazar al oso), sino que se extendiera en la investigación y en la caracerización de los personajes.

Las jerarquías sociales

Tal vez lo mejor de la sesión fue, primero, exponerlos a una situación de superioridad social con los campesinos, y ver qué hacían con ese poder. Luego, confrontarlos con alguien que los superaba en su jerarquía, un caballero. En esto, las jerarquías sociales, que podrían haber quedado como papel mojado respecto del juego real, adquirieron una importancia inusitada y guiaron definitivamente las maniobras y decisiones de los personajes. Acá son importantes las aclaraciones del GM, evitar querer atrapar a los jugadores desprevenidos y castigarlos, y permitir tirada de habilidades de conocimiento como Cortesía para casos dudosos o límite.

El contraste entre este momento de cautela de los escuderos contra Sir Andominus, versus su ceremonia de armado como caballeros, dejó aún más patentes las implicancias de su recién adquirido estatus social, y las nuevas facultades a las que tienen acceso como nobles, que iremos explorando en futuras sesiones.

Una comparación con las fuentes literarias

A diferencia de mi adolescencia, revisito Pendragón con algunas lecturas cruciales en mi haber: La Morte D'Artur, de Malory, y Erec et Enide, de Chretién de Troyes. Es posible que abandonara el juego allá por el 2002, por tener un cierto desconocimiento por la caballeresca y los romances artúricos, algo que remedié desde el año pasado.



Una primera observación, con la relectura del libro y con esta primera sesión, es que el juego se diferencia claramente de los romances artúricos en los que se inspira, y por voluntad de Greg Stafford (autor del juego). El juego aúna una inspiración artúrica y fantástica con una estética más realista y cruenta, donde los mapas, las distancias de viaje, la administración del feudo, las heridas y la riqueza son muy importantes.

Esto es tal vez consecuencia de que los romances que leí son sobre los personajes más épicos de la leyenda artúrica, mientras que la campaña que va a jugar mi grupo van a ser sobre caballeros más "comunes". Y tal vez se suman sensibilidades por el "realismo" que estaban en boga en los 80s, cuando apareció el juego.

Greg Stafford delínea una distinción, especialmente en la expansión Magia Céltica, entre un mundo civilizado, feudal, gobernado por normas y por regularidades, y uno mágico, de las hadas, que aparece al entrar en los bosques, en el que tiempo y distancias se vuelven menos predecibles, y en el que las reglas del mundo pueden subvertirse. Pendragón mismo pareciera existir dentro de esta tensión, y calculo que vamos a encontrar un equilibrio apropiado con el paso de las sesiones.

Conclusiones

Todo esto me lleva a pensar en que Pendragón aparece como una rara avis entre otros juegos de los 80s que no envejecieron muy bien. Rifts, MERP, la Llamada de Cthulhu, entre los que pude jugar, pero definitivamente Advanced Dungeons & Dragons, Ars Magica, GURPS, y tantos otros, se pueden sumar también a esta lista.

¿Por qué (considero) Pendragón logra un eje para estructurar su propuesta de juego, donde otros juegos fracasan? Creo que el cambio sustancial es que, a diferencia de, no sé, MERP, Greg Stafford toma el motor de BRP y lo adapta realmente para el juego que quería crear. A partir de la premisa artúrica aparecen la gloria, las pasiones, los rasgos de personalidad, se ordena el ciclo de juego con las aventuras y la fase de invierno, aparece un marco de normativas sociales (a falta de un mejor nombre) alrededor de lo que constituye ser un caballero, ir de aventuras, etc.

Lo que quiero recordarme, un poco como lección personal, es que hubo una tradición de diseño previa a los juegos indies o a the forge, y que fue una tradición muy rica y digna de ser revisitada. También, que a veces el diseño de un juego se puede expresar de maneras que no son estrictamente la creación de reglas nuevas.

Y vamos cortando por hoy, que está quedando largo. ¡Hasta la próxima!

Minions