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martes, 30 de abril de 2024

Llegaron del Oeste: Crónica, parte XVII

Hoy estoy de mulo bajando la lista de pendientes del blog (como si alguien me pagara por esto, no?) con el reporte de la última sesión, la número 22 (that campaign is so big 😩), de Llegaron del Oeste. Contra todo pronóstico, vengo relativamente bien con esto de mantener en simultáneo entre 2 a 3 campañas. Que es buen ejercicio contra el Alzheimer, eso seguro.

La sesión pasada tuvimos el reencuentro de Espino, Leanathar y Vladimir en la ciudad de los 6 puentes, Anrikjenna, para organizar su inminente expedición al Monasterio de las Lágrimas. Compraron provisiones, resolvieron asuntos pendientes, recibieron pedidos de libros y enlistaron aliados, y finalmente, ante una comitiva de despedida integrada por el rey Basiljevich, dieron un último saludo y partieron antes de internarse en el enigmático bosque.

Leanathar pide una última charla con el rey antes de partir, en la que lo interroga sobre el tiempo que vivió Faratar/Syragon/Mirgandir en dicha ciudad. Tras algo de interrogación, Leanathar descubre que Stephan y Andreja tuvieron trato frecuente durante su estadía, y se anota la información para investigar en algún futuro viaje.

El viaje comienza con Vladimir liderando una nutrida comitiva y fallando en las primeras tiradas de orientación, por lo que encuentra unas colinas que ofrecen su lado escarpado a los aventureros y bloquean su avance, forzándolos a desviarse hacia el oeste o al este. Mientras debaten qué curso tomar, Vladimir siente nuevamente el llamado de los moshi, quienes le susurran de la entrada a una cueva por la que podrían cruzar las colinas, no rodearlas ni treparlas, sino ir por debajo.

Vladimir comenta de esta cueva al resto, y Leanathar se enciende en ira y advertencias contra los peligros de seguir el consejo de los moshi y terminar herido de gravedad otra vez, cuestionando el liderazgo de Vlad. El carnicero termina convenciendo al resto de aproximarse y explorar la cueva antes de decidir.

Los tres héroes descienden por un pozo sobre un colchón de hojas, y en la oscuridad de la cueva encuentran unos ojos que revelan un espíritu de ira encarnado en un oso. Los héroes suben a toda prisa. Sólo Espino recibe un zarpazo del oso mientras lo izan.

Un fallo al atender su herida lleva a que un fragmento del espíritu de ira quede en Espino, acá quise probar una forma de que el fallo en curar una herida leve tuviera consecuencias,  así que probé con expandir un poco el lore concerniente a los espíritus. Este espíritu de ira complicará todo intento de Espino de ser conciliador y diplomático.

Con la herida ya atendida, Leanathar recurre a la vieja y querida charla con árboles, con una haya al pie de la colina. El árbol les advierte sobre el espíritu de la colina,  a cuyo destino el árbol está unido,  y les comenta de un pasaje más sencillo para llegar gradualmente la cima y cruzar la colina sin rodearla mucho. 

Antes de partir,  Leanathar le pregunta por el Monasterio de las Lágrimas,  y el árbol le responde que varios peregrinos cruzan estas tierras en dicha dirección,  o al menos eso presenció durante su joven vida. Y menciona, como al pasar, que fue despertado en el pasado por Syragon, el enigmático elfo que continúa eludiendo a los héroes.

Luego de recibir un obsequio de la haya, los héroes localizan un estrecho y serpenteante pasaje para escalar la colina con escasa dificultad, llegando finalmente a la cima. Mientras escalan, no obstante, Espino olfatea algunos olores extraños. Por un lado, un ciervo está siendo montado por un espíritu de intranquilidad, atribuido a una persona que murió huyendo o con asuntos inacabados. Tal cacería sería una conquista grandiosa para el grupo.

Adicionalmente, un lobo ha marcado territorio en esta colina, a pesar de estar fuera de los dominios de Los Grises, la manada que linda con el Monasterio de las Lágrimas. El orín de este lobo es intenso, marcando  un lobo poderoso y beligerante, con quien, de combatir Espino, el espíritu de la ira quedaría aplacado y se iría o lo dejaría en paz.

Una vez en la cima de la colina todos, Espino envía a su cuervo con un mensaje de paz para este lobo de la manada de Los Grises (pero falla la tirada), y luego llama con un aullido a Hueso Viejo y a su hijo, Granizo, que acuden prontamente, pues se encontraban cerca.

Espino recuerda a los cazadores de espíritus de su compromiso de unirse Granizo a su manada luego de un año para formarse en las artes arcanas, juramento que Granizo recuerda y accede a honrar, con la condición de acompañar a la manada sin formar parte de ella y sin estar bajo el mando de su padre. Espino accede, y Granizo se integra al equipo.

Olfateando a su padre, Granizo le comenta que está poseído por un espíritu de ira y que, para sacárselo, deberá darse un baño ritual en una laguna.

Y finalmente, el grupo se prepara para la cacería del ciervo. Leanathar, Espino y Vladimir, todos ayudan a su manera para acorralar a un ciervo de movimientos erráticos y ágiles, con una figura traslúcida en su lomo impulsándolo a huir continuamente y sin paz. Cuando logran cazarlo finalmente, el espíritu se desvanece, marcando un punto en el que empiezan a cavar, para encontrar un valioso tesoro.

Un rollo de pergamino cuenta de un bibliotecario que huyó poco después de la caída del Monasterio de las Lágrimas. "La corrupción se ha anidado en el Monasterio tras el asesinato de Samalia. Pocos hombres de confianza me quedan aquí, y duermo entre enemigos que planean mi caída. Así como mataron a Samalia, pues sí, uno de los 6 apóstoles tuvo que ser el consumador del acto. Y yo seré el próximo, pero no puedo escapar."

"Grande es mi dolor al escribirte esto, Amendior, pocos recuerdos nos quedan del Oeste para permitir que la corrupción divida y destruya nuestro escaso patrimonio y toda oportunidad de redención. "

"Sólo 2 criados de confianza me quedan, y uno de ellos galopa a tu encuentro para llevarte las desgraciadas nuevas. Mi otra criada de confianza, Minaril, hace lo que puede para que el orden se mantenga en el Monasterio. Espero que este bravo mensajero llegue a destino y puedas estar al tanto de lo ocurrido al sur de la bella Tersinki, Amendior." La carta está firmada por Gravius, segundo regente del Monasterio.

Junto al rollo de pergamino, encuentran algunas pocas monedas de oro y una daga de fina hechura, que se queda Vladimir.

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No parece una sesión tan larga, pero sí estuvo nutrida de exploración del terreno, debates intragrupales sobre cómo proseguir, algunos bastante encendidos, y exploración del lore espiritual. Burning Wheel, siendo un juego tan sobre enfrentar las creencias, combina raro con hacer sesiones sobre viajes y no sobre sus destinos, así que no sabía exactamente cómo saldría la cosa.

La aparición de las colinas estuvo vinculada a un fallo en Orienteering, por lo que estuvo dentro de la resolución de conflictos. Hubo algunos reclamos, luego de la sesión, sobre creencias que fueron escritas considerando un destino al que, aclaré, tal vez no llegarían esa tarde (ahí tenemos algo para revisar, para futuras sesiones de viajes), y sobre el nivel de demora que tuvimos en resolver el incidente de esas colinas que obligaban a desviarse del camino a los héroes.

Acá hubo algo de ajustar expectativas sobre el juego, puesto que en primer lugar estaba el debate de si desviarse al este o al oeste, debate que, yo sabía, no tenía tanto asidero dentro de mi planificación. Una vez resuelto esto, estuvo el debate de si ir por la cueva de los moshi o no, que fue bastante encendido. Lo que indiqué al grupo en la reflexión final fue que, para llegar a destino rápido, hay que transitar el viaje rápido y sin discusiones. Que no se puede tener la granularidad de estar un buen rato debatiendo para dónde ir, o investigando una cueva, y a la vez llegar a destino. Un grupo apurado debe actuar como si estuviera apurado.

La parte espiritual estuvo buena, estoy tratando de que el nuevo lore sobre el tema no exija habilidades extrañas ni sistemas de magia, sino soluciones simples afines a un mundo simple (el de los lobos, cuyo jugador es el que más está explorando el tema). Respecto de los moshi, estoy trabajando en modificaciones a su funcionamiento, para que sean un poco más de ayuda. En este caso lo quise aplicar con una sugerencia de camino alternativo tras el encuentro con la colina, y funcionó, pero el grupo decidió no ir por ese camino.

Otro objetivo que me vengo planteando es no multiplicar la cantidad de pnjs con cada sesión, sino utilizar aquellos ya existentes. Creo que esta sesión lo logré, con las referencias a Stephan y Andreja, la carta de Gravius a Amendior, y la misteriosa bibliotecaria llamada Minaril. Tendré que tener una lista actualizada con los personajes, para reutilizarlos en momentos de improvisación, en lugar de seguir creando otros nuevos.

¡Y esto es todo por hoy, nos vemos en la siguiente entrega de la crónica!

jueves, 29 de febrero de 2024

Llegaron del Oeste: Crónica, parte XVI

Poco a poco el lento pero robusto tren que es Llegaron del Oeste acelera y avanza firme hacia el poniente, donde las sagas de fantasía de leyenda lo esperan con un gesto de asombro 😵. Hoy nos vamos a ocupar de la sesión 21, habiendo iniciado un nuevo arco.

La sesión pasada los héroes coordinaron la construcción del puente de Anrikjenna, Espino viajó por el bosque encantado aprendiendo del lobo Umbrío, y Leanathar ve despertar al rey Basiljevich de su estulticia, pero su debilidad es tal, que deberá recuperarse y aprender durante meses (para ser exactos, 6 😌).

Durante los 6 meses de impasse (octubre a abril), los personajes se dedicaron a sus asuntos. Vladimir estuvo ocupado con la construcción del puente, Leanathar estuvo en Rea, fue coronado Etarca allí (noble), y Espino estuvo en el bosque encantado.

En marzo, durante el equinoccio de otoño, los elfos en Rea festejan con un festival, con bailes reminiscentes de la época de cosecha, durante los cuales se pasan canastos de mano en mano. Los etarcas bailan como si fueran recolectores y granjeros, y los guardabosques, que no son nobles, forman un círculo protegiéndolos. En este círculo protector estaba Leanathar, como correspondía a su posición, mientras Amarye, su amada, danzaba con los nobles. 

Esto cambió cuando Amarye ofreció su mano al elfo arquero, invitándolo a sumarse al grupo de nobles danzantes. Leanathar, sorprendido, aceptó y se integró. Bailaron juntos hasta que recibieron el canasto y les tocó, por azar o destino, representar a Avandor y Fealen, los primeros elfos en escapar de los límites que los creadores les impusieron, por error. La pareja se perdió en el bosque y volvió posteriormente con gran sabiduría y enseñanzas para sus congéneres.

Así, a Leanathar y Amarye les tocó estar en el bosque por algunos compases a solas, durante los cuales pudieron intercambiar unas palabras. Amarye usaba la flor que Leanathar le regaló a su retorno, preservada por métodos preternaturales, como parte de su corona de flores. Interroga a Leanathar sobre sus aventuras, con algo de añoranza en sus ojos, pero con temor por la sombra que ha venido con Leanathar a su regreso. El guardabosques proclama que tal sombra es necesaria para lograr que Amarye se mantenga dichosa e inocente. Amarye lo interrumpe con un beso en la mejilla, y le dice, mientras vuelven, pues ya es hora, que este será su último beso prohibido, pues vuelve como otra persona.

Al regresar al círculo de danza, la canción ha cambiado. Ya no es la de Avandor y Fealen, sino la de Glamdrean el dragón, una canción que se utiliza para alzar a elfos al rango de Etarca por virtud de sus hazañas en batalla, y se simboliza por la diadema del dragón, la criatura mítica que dio a los primeros nacidos las armas con que defenderse en la intemperie, durante los albores del mundo. Leanathar recibe esta diadema con humildad y pronuncia su juramento. Ahora es noble. 

Posteriormente a esta escena de Leanathar que nos quedó pendiente de la sesión pasada, cada uno de los personajes definió sus 6 meses de práctica y tocó realizar la primera tirada de mantenimiento de estilo de vida,  con una duración del ciclo,  decidí,  de 1 año.  Definí que Espino deba tirar también,  para representar que se apartó de la caza constante para ir de aventuras, lejos de su territorio.  Metí algo de miedo con la tirada,  por lo que Espino fue a pedir un dado de recursos (cash) para pagar favores a Vlad. Y Leanathar buscó ayuda en Menethor,  el padre de Amarye, obteniendo un préstamo, por el que deberá dar un obsequio acorde luego de otra de sus aventuras. 

Espino, por su parte, pasó el grueso de sus meses en el bosque encantado con Umbrío, pero posteriormente volvió a Anrikjenna a pedirle un favor pecuniario a Vlad, y también para encontrarse con Regir el bibliotecario,  a quien debía cobrarle el favor de la poción transmutadora que le alcanzó.

Se encuentra con un atareado Regir,  que colabora en la organización de la construcción del puente,  ayudado por Lina. Le consulta por sus descubrimientos sobre las torres élficas,  y Regir le revela que pudo obtener,  por diversas fuentes,  la supuesta ubicación de 2 de estas ruinas:  una debajo del Monasterio de las Lágrimas,  y otra al este del volcán Tanaqoma, compartiendo con él la cadena montañosa. Tomando estos 2 puntos del mapa,  y contrastando con una carta estelar, Regir encontró que los templos podrían seguir la ubicación de algunas constelaciones de estrellas en el cielo nocturno,  a cierta escala naturalmente. Gracias a tales cálculos, el bibliotecario pudo reconstruir la ubicación de otras 3 ruinas de torres élficas,  si su hipótesis es correcta (ver las imágenes a continuación). Espino tomó nota de esta información, descubriendo en el proceso su pasión por las estrellas.

El área en el recuadro es la que comprende el bosque
crepuscular, que encierra partes de 3 constelaciones: el Suplicante,
el Rey Ornado, y los 3 Peregrinos.


Marqué con estrellas las ruinas hipotéticas de torres élficas en el mapa, según las conjeturas de Regir


Luego de este docto intercambio, Espino marchó al este del Río Largo, y allí se encontró con su manada y con su nuevo cachorro. Mientras juega con él, Kiyaya lo interrumpe para comentarle algo que ha decidido con el resto de la manada: partirán de sus dominios históricos para seguir a Espino en su búsqueda del Monasterio de las Lágrimas, al sur de Anrikjenna. Espino se mostró desconfiado, pero entendió al cabo que la manada debe estar unida,  porque ésa es la ley primera.

Luego de mostrar Espino a Leanathar su nuevo crío, Medianoche, y de enseñarle modales, parten ambos con toda la manada del lobo en dirección a Anrikjenna, a tiempo para la ceremonia de inauguración del puente de la Fortaleza,  programada para el 11 de abril. Envían a Bellota, su cuervo,  para avisar de antemano a Vlad.

Con la manada y con Leanathar marcha también Teruel,  ahora subordinado de Eandor,  pues tendrá que servir en el nuevo emplazamiento defensivo sobre el río del olvido. Espino quiere que el elfo los acompañe en su expedición al sur,  aunque poco pueden sus argumentos contra la sólida lealtad del guardabosques. En un desesperado último intento, busca la capa élfica que encontró en el bosque encantado,  y la ofrece de tributo, junto con una amenaza: si Eandor se niega al pedido del lobo,  entrará en conflicto con toda su manada. Pero estos argumentos se chocan contra una inflexible pared de rectitud élfica, y el lobo se rinde al fin. Leanathar calla, pero toma nota mental de la situación. 

El carnicero devenido en alcalde, Vladimir,  se encuentra entretanto finalizando los preparativos para el puente,  y todo marcha sobre ruedas.  Tal es el caso también con la recuperación del rey Basiljevich, quien brotó a la consciencia como un niño,  sin habla y con pocos recuerdos. La hermana Tineva debió ocuparse de enseñarle al rey nuevamente los modos cultos y la historia relevante de Anrikjenna y de su vida,  en preparación para su retorno. 

El plan consiste en que el rey escape de noche de la ciudad,  con una comitiva y con una historia que justifique sus 15 años de ausencia,  y que luego vuelvan justo en el día de inauguración del puente,  para retomar su investidura y deberes.

El Rey Basiljevich

Vladimir desconfía de los planes que organizó Tineva,  y por tal motivo la convence de acompañar él mismo al rey en su comitiva,  eligiendo a los restantes integrantes. Tineva accede,  y el 9 de abril a la noche parten en dirección a un refugio secreto en el bosque. Durante el apacible viaje a caballo,  Vladimir interroga al rey, con alguna sospecha sobre las intenciones y métodos de Tineva,  pero por ahora ninguna urdimbre brota a la luz. 

Un día después,  Bellota anuncia la inminente llegada de la manada y el elfo,  y juntos parten en dirección a la ciudad de los puentes,  que desde ese 11 de abril tendrá un puente nuevo. 

Los héroes entran flamantes por las puertas de la ciudad,  comandando la atención,  al principio,  de los ancianos,  y luego,  a medida que corre la voz,  de todos los burgueses,  pues el rey Basiljevich ha retornado,  luego de 15 años de ausencia! 

Una muchedumbre espontánea se agolpa en la plaza, y el rey y Vladimir, junto con el Consejo,  suben a un estrado para dar un discurso improvisado. El rey comienza por contar una historia,  claramente pergeñada por Tineva, sobre su partida al oeste,  sobre cómo se perdió en el bosque y yació por años perdido y olvidado, hasta que la fortaleza, y tal vez también la Providencia,  lo llevaron sobre sus pasos de retorno.

Todos vitorean, y los burgueses claman el nombre de Vladimir, como espante un discurso suyo para inaugurar el puente de la Fortaleza y ceder su puesto al rey. Luego de que Vladimir habla,  el rey reafirma que ha vuelto de su expedición,  si no con hallazgos ni tesoros,  sí con ideas de reforma y renovación,  ya que desea liberar o reconstruir Tersinki, construir caminos,  y extender la civilización sobre el bosque.

Basiljevich y Vladimir

Pasada la hora de los discursos,  Espino, Regir y Dima se reúnen para charlar de la inminente expedición al Monasterio de las Lágrimas. Allí,  Espino pregunta a Regir por sus investigaciones sobre tal tema.  Regir comenta que este templo fue la primera construcción y asentamiento mortal en el bosque crepuscular,  y que su fundadora fue una tal Samalia, que lo construyó con el fin de honrar a Dios, obtener su perdón y así poder escapar de tal bosque maldito. A Samalia la sucedió Gravius, bajo cuya égida el Monasterio fue misteriosamente abandonado,  desapareciendo posteriormente del mundo físico. Sólo vuelve a revelarse, dicen, durante las noches de luna llena.

Mientras esto ocurría,  Leanathar localiza a Eandor, príncipe al mando del que será un emplazamiento permanente, para los elfos, al oeste del Río Largo, aún sin nombre. Eandor felicita a Leanathar y se muestra humilde,  aunque nuestro héroe todavía recuerda su frase luego de volver a Rea juntos: "el favor con favor se paga". Leanathar le consulta por la posibilidad de entrenar en la defensa y organización castrense a los mortales de Anrikjenna,  y si bien el elfo se muestra renuente,  aduciendo a la endeble rectitud moral de los mortales,  Leanathar lo vuelve a domar retóricamente 😩 y debe acceder,  pues sus motivos son lógicos.  En el proceso,  Leanathar utiliza por primera vez la canción de los nombres, y recuerda a su par noble que los elfos son conocidos como Atanaendi, el pueblo maestro,  por su capacidad de enseñar a otros. Convence tanto al hermano de Amarye, que también obtiene la promesa de un canal de comunicación desde su colonia hasta el Monasterio de las Lágrimas, en la figura de un mensajero que viajará con los héroes,  mensajero que,  consigue Leanathar,  será Teruel. Conversadas estas cosas,  Eandor parte de la  ciudad.

Entretanto, Regir, Dima, Espino y Vlad debaten sobre la naturaleza de la luna,  de los espíritus y de la pareja original,  que,  Espino postula, podría ser a los hombres lo que el Gran Lobo es a los lobos. También postula la posibilidad de que la Luna sea un espíritu artificial creado por los elfos. Gran oportunidad para continuar investigando en la biblioteca del Monasterio, interpone Regir, y pasa al lobo una lista de 4 libros que le sería de utilidad rastrear en dicha biblioteca.

¡El viaje se acerca! Los héroes acuerdan partir en 2 días hacia el sur,  y para eso necesitan suministros suficientes para el viaje.  De esto se encarga Vladimir,  ya más experimentado en la planificación luego de la construcción del puente. Pero a Leanathar le ha quedado algo más por charlar con Eandor, y galopa raudo, de noche,  hacia la colonia élfica,  para parlamentar con el noble nuevamente. 

Eandor cena y canta con sus hombres, en su puesto defensivo sobre un árbol,  y recibe a Leanathar de buen agrado,  aunque intrigado.  "Qué fragmento de la canción dominas? Puedes cantarlo para mí?" Eandor,  sorpresivamente,  accede,  y narra, cantando, lo siguiente:

Cuando los humanos comenzaron a instalarse en el bosque crepuscular,  perdidos y desorientados,  los elfos inicialmente adoptaron y criaron al más ilustre entre ellos, Amendior,  para que pudiera llevar civilización a los suyos.  Y así fue, y los mortales pudieron construir las torres de Tersinki,  hermosas y altas y perennes. Sin embargo,  también los mortales, bajo el liderazgo de Amendior, empezaron a actuar imprudentemente con el entorno, talando indiscriminadamente, minando montañas y consumiendo recursos en inmensas piras. Los elfos se arrepintieron de los dones dados, y buscaron cómo privar a los mortales de su conocimiento, pues eran menos dañinos, cuando estaban ignorantes y despojados.

Así, el Consejo de ancianos de Rea votó enviar un espía, a Syragon, para que instigara una guerra civil y el incendio de su majestuosa biblioteca,  cosa que el elfo hizo,  asesinando a Amendior en el proceso.

Este relato dejó consternado a Leanathar,  por sus implicancias y consecuencias: las acciones de los elfos podrían haber condenado a Syragon a corromperse, en un acto profundamente inmoral, incluso si éste estuvo guiado por legítimas preocupaciones. Pero también,  el hecho de que Eandor cantara esto frente a su tropa con suma liviandad. ¿No le preocupa el daño que pueda generar este conocimiento? ¿Tiene con sus subordinados tanto nivel de confianza?

Sin embargo, no tiene tiempo para preguntar todo lo que querría,  y debe partir finalmente de vuelta hacia Anrikjenna.

En la ciudad de los 6 puentes, lo espera el resto de la comitiva: Vladimir, Espino, su manada,  Teruel, y Dima, el sacerdote, quien accedió a viajar con los héroes hacia el Monasterio. Qué esperan descubrir? Pues algo sobre las ruinas de una torre élfica antigua sobre las que se habría construido el Monasterio. Algo que permita iluminar el vínculo entre los elfos, la Luna y el propio bosque crepuscular. 

Quedó inmensa esta crónica,  lo sé y pido disculpas. Estoy empezando a cursar post trabajo,  y a escribir la crónica en el colectivo mientras voy, o vuelvo. Paradójicamente,  esto redundó en un relato más largo,  no más corto. No ayuda que la sesión estuviera bastante cargada en revelaciones sobre el mundo. 

No es la primera vez en BW que en una sesión toma control la indagación sobre el mundo y la ambientación,  o los preparativos para un viaje. Estas sesiones suelen ser, o bien el preámbulo a un conflicto mayor, o bien el epílogo de un conflicto que ya sucedió. Tienden a estar muy cargadas de exploraciones individuales de los personajes, investigaciones, pero pocos conflictos, o de importancia relativa.

No son malas sesiones, aunque tienen el defecto de que el grupo se separa mucho, la interacción entre personajes jugadores no siempre es óptima, y que a veces pueden estar muy cargadas de exposición. ¿Hay alguna alternativa ante esto? Podría presionar con conflictos, inyectarlos donde no los haya, obstaculizar sus creencias, que las siguen teniendo. Siento, sin embargo, que no está mal dar respiros puntuales, sabiendo que se les viene una exploración de calabozos y ruinas. Adicionalmente, a veces presionar con conflictos previos puede llevar a que nunca se embarquen en la expedición al Monasterio de las Lágrimas, dado que siempre va a aparecer un asunto más urgente o relevante.

Estas sesiones son una gran forma de explorar las diversas culturas, la vida urbana y las relaciones de los personajes, adicionalmente. 

miércoles, 17 de enero de 2024

Llegaron del Oeste: Crónica, parte XV

Retomé hace una semana la crónica con la última entrega, pero esa sesión me había quedado colgada de hace varios meses. La sesión de hoy, la 20va de la campaña, es la que rompe con un largo receso de juego. 20 se siente como un número especial, más allá de que hace varias sesiones que cada sesión es un nuevo record en cuanto a la campaña de BW más larga (y tal vez no sólo de BW) que he dirigido. Antes de que me ponga emocional, vamos a por la sesión.

Terminamos la sesión pasada con el grupo separado: Leanathar cargando al rey babeante por las escaleras de la Torre del Perdón en la ciudad de los 7 puentes, Vlad en el mercado de la misma ciudad, y Espino, con Umbrío, en el bosque encantado, para entrenar y aprender las leyes de ese bosque extraño.

Empezamos con Leanathar, que carga al rey Sudarj Basiljevich, y llega al campanario de la Torre del Perdón ya exhausto (necesita un ascensor urgente), junto con las Hermanas Ljubljanna y Tineva. La sesión pasada, con una pócima hecha por el elfo, logró dormir al rey lo suficiente para sacarle el anillo de la mano, el cual, sospecha Leanathar, podría ser el causante del embrujo, dado el historial de perjudicados a partir de regalos, y la sombra de Syragon el elfo renegado (con sus alter-egos). Luego de retirar el anillo, todavía de noche, llevó al rey escaleras arriba para que éste recibiera la luz del sol, ayudando en su recuperación.

Esto no ocurre exactamente de acuerdo a lo planeado, dado que el rey despierta, sí, pero empieza a tener un ataque y convulsiones, y podría morir si los testigos de su dolencia no hacen algo para prevenirlo. Leanathar logra volver a apaciguarlo, y tras esto, conversa un poco con Ljubljanna, quien anuncia que dejará Anrikjenna para peregrinar al sur en exilio autoimpuesto, por sus pecados. Poco puede hacer Leanathar para convencerla, pero sí le expone, bajando las escaleras, que cree que las 6 virtudes de la religión del Oeste son insuficientes, y que hay que agregar una séptima, la Valentía, que garantice que los feligreses no vuelvan a responder con pasividad ante una crisis. Una propuesta atrevida, pero inesperadamente (y contra un obstáculo de 12) Leanathar tiene éxito en su tirada, por lo que Ljubljanna acepta, aunque el cambio se llevará a cabo al retorno de su peregrinación. Antes de despedirse, Ljubljanna recuerda a Leanathar que Vladimir debe honrar su palabra y construir los puentes que faltan a la ciudad.

Mientras esto pasaba, Vlad acercaba a Ludmila, la bruja, los ingredientes para la pócima de Regir el bibliotecario, y luego a éste último llevaba la pócima. Al volver a la plaza del pueblo, Ludmila estaba empacando y retirándose, y con ella su comitiva de raros y descastados, entre los cuales, un joven enmascarado misterioso reta a duelo a Vladimir. Vladimir no puede negarse, o su piel dejará de darle poderes, por lo que acepta el duelo, que inicia con un humillante intento de malabares con su cuchillo, completamente fallido. La daga, que fue arrojada al aire para intimidar al desconocido adversario, terminó en lugar de eso en el piso, clavada en la tierra.

A pesar de este contratiempo inicial y de un hachazo recibido, Vlad logra volver a tomar su cuchillo, y el duelo es ganado, con gran esfuerzo, merced a un preciso cuchillazo en el estómago de su rival, que propicia su rendición. Arrodillado, sin variar de posición y conteniendo su dolor, Artjom se quita la máscara y declara que quiso hacer el duelo como una última reparación por el asesinato de su madre. Sin embargo, habiendo pasado meses ayudando a Vlad y a sus amigos, pudo observar la valía que hay en Vladimir y sus dotes como líder, y por tanto ha decidido ofrecerse como vasallo suyo. Vladimir completa el ritual, retomando su pasado nobiliario.

Vayamos con Espino un momento. Está aprendiendo las vías del Bosque Encantado con Umbrío, y repentinamente el lobo le encomienda que lo siga, que quiere mostrarle algo. Y rompe a correr a gran velocidad. Espino intenta seguirlo infructuosamente, y se pierde en el bosque. Pronto, en tal ambiente hostil, siente nuevamente una presencia al acecho que le es conocida, y que se anuncia con una flecha que por poco no le impacta.

Espino tiene un miedo visceral a los proyectiles, por lo que corre intentando dejar atrás a su depredador. Cerca de conseguirlo, aúlla imperiosamente y con vigor, para indicarle que será castigado si continúa en su persecución. Inesperadamente, el aullido funciona (también, tirada con obstáculo alto), y es amplificado por el propio bosque, que envía a cuervos para propagar el mensaje del lobo. El persecutor desaparece, pero los cuervos se posan sobre una capa que ha dejado abandonada quien antes fuera tan amenazante, en su improvisada huida. Esta capa, y su prendedor, observa Espino, son de clara manufactura élfica. La guarda en un lugar cuidadoso a la espera de su retorno a la civilización, y vuelve a seguir el rastro de Umbrío.

Volvemos con Vlad y Leanathar, que se han reunido en la plaza de la ciudad, con Dima, Tineva y otros burgueses, para llevar a cabo la construcción de uno de los 2 puentes, el de la Memoria. Fue el momento Civilization de la sesión, ya que los héroes bípedos tenían que resolver 3 cosas: la ayuda de un ingeniero, una o más esculturas alegóricas, y los recursos necesarios para la construcción del puente y las esculturas, a partir de la reactivación de una vieja cantera. Un mercader se ofrece para la coordinación de los trabajadores de la cantera, si la despejan de orcos, y Leanathar ofrece que los elfos donen una estatua, mientras entrenan a un escultor en el oficio.

Vladimir encuentra a Bilnius, un masón retirado, y lo convence de liderar la construcción del puente. Organiza también una expedición, que lidera Leanathar, con el objetivo de liberar la cantera de orcos, la cual es exitosa. Y por último, se ofrece a llevar la administración, logística y conteo de recursos, también con la ayuda de Leanathar (Vlad no sabe leer), para que el proyecto empiece con viento en popa. Por su parte, Leanathar busca el campamento de Eandor, que se ha movido de lugar, y le pide que le ceda a alguno de sus hombres versado en las artes escultóricas, para que los elfos colaboren con la reconstrucción de Anrikjenna. Tras algo de resistencia inicial, Eandor cede, y Tatarwe se ofrece de escultor voluntario. El puente está en marcha.

Volviendo con nuestros cuadrúpedos amigos, Espino localizó a Umbrío al borde de un risco que se eleva sobre el bosque, ofreciendo una maravillosa vista. Umbrío le dice "has llegado tarde, hace poco, esto era el límite del bosque encantado, y se podían ver las maravillas e ingenios de los sinpiel (los humanos)". Pero Espino se muestra más interesado por la historia de Umbrío, y lo incita a que cuente más de sí. Tras reñir amistosamente, Espino se impone y, a cambio, Umbrío responde sus preguntas: ¿cómo se crio, qué recuerda de sus padres, qué relación tiene con el bosque encantado y qué sabe de la luna?

Umbrío le cuenta que no tiene recuerdos de sus progenitores, que apareció tempranamente, abandonado por su madre, presume, en el bosque, y que la Luna misma lo acogió en sus dominios, el bosque encantado, donde ella siempre reina, y que las criaturas del bosque se encargaron de criarlo y protegerlo y enseñarle sus modos. Que es capaz de entrar y salir del bosque a gusto, si bien sabe que, en su mutismo, la Luna marca algunos límites. En muchos aspectos, la considera su madre, si bien puede ser una madre silenciosa.

Umbrío también revela que ha estado recordando estas semanas, y Vladimir le resulta conocido: se perdió el sinpiel 2 veces en el bosque encantado, el cual es la punta de entrada al bosque desde los reinos humanos. La primera vez, Umbrío lo rescató y le permitió volver con el príncipe al que había decidido rescatar. La segunda vez, decidió dejarlo abandonado a su suerte. Umbrío ha oficiado de juez más de una vez, determinando cuál sinpiel perdido queda en el bosque encantado abandonado a una muerte segura, o locura, y cuál cruza hasta el bosque crepuscular, hostil pero más cercano a la regularidad.

Y así cortamos la sesión. Nos quedan 6 meses de práctica por delante, que calcularemos la sesión próxima. A modo de epílogo de esta etapa, Leanathar volvió a Rea, y fue incorporado entre los Etarcas, los nobles élficos, por recomendación de Eandor, quien sin embargo, entre susurros y durante la ceremonia, le dice "favor con favor se paga". Lo mismo ocurre con Vladimir, quien oficialmente, y a la espera de que el rey se recomponga de sus males (lo cual tomará 6 meses 😌), oficia de alcalde de Anrikjenna. Y Espino pasará 6 meses en el bosque encantado, aprendiendo de Umbrío y entrenando.

Leanathar, en la ceremonia donde será nombrado Etarca

Para cerrar esta etapa simbólica (si bien no hubo votación de rasgos), decidí dar un punto de Hazaña (Deed) a todos los PJs. Lo que ocurrió, y que charlé con los jugadores y con otros GMs de BW que conozco, es que, a mi juicio, el criterio para otorgar este punto, la mayor recompensa posible de Artha, no se cumplió, pero igualmente y por acumulación de logros, me pareció que ameritaba. Otro GM me comentó que terminó recurriendo a algo similar, ante lo difícil que es calificar para este premio. El tema es que, si bien el premio es otorgado por el director y no votado, ni hay un criterio claro, aparece una presión y expectativas por parte de los jugadores, que hace que haya que negociar constantemente el por qué y cuándo se da, o no, ese premio.

Es difícil llegar a estos acuerdos, y un reclamo justo que recibí es que sería mejor que el premio se diera por logros puntuales durante la campaña, que a juicio de los jugadores, los hubo, antes que otorgarlo mecánicamente al cerrar una etapa y a todos por igual, lo que se siente como no ganarlo. Me comentaron que se pueden bancar una situación desigual donde los puntos de hazaña se reciban a destiempo, pero a medida que se den situaciones meritorias. 

Es un punto ríspido del sistema, éste, que si bien no afecta la jugabilidad ni la experiencia, sí que afecta los deseos y expectativas de los jugadores. Reconozco que es un sintonizador de lo épica que será la campaña y de su escala, y que sintonizarlo me corresponde a mí como GM. Mi situación ideal hubiera sido seguir esperando a que aparezca una situación propicia, pero como hablé con Gonza, un GM amigo, tampoco está tan mal darlo, como arreglo provisorio, al cerrar un ciclo importante, en este caso la liberación de Anrikjenna y construcción de uno de los puentes.

Fuera de lo anterior, el retorno después de tantos meses se caracterizó por algunos desencuentros en cuanto a qué había pasado y cómo debía proseguir la sesión. Los jugadores bromeaban sobre que les hice volver a luchar por cosas que ya tenían, como la salud del rey o el favor de Artjom. Es un terreno debatible dado que no hubo intenciones expresas en conflictos sobre esas 2 cosas, aunque es entendible que las visiones sobre el pasado de la campaña diverjan más, cuanto más tiempo se pase sin jugar. Esperemos que no haya otro parate de tantos meses por delante (fuera de la muerte, que a todos llega, reyes y plebeyos, sin perdón ni consuelo 😔).

Hubo otro Fight! excelente, nuevamente un duelo para Vladimir, en el que la jugadora fue osada con sus acciones, nos permitimos algo de flexibilidad (usar un avoid con éxitos extra para que tome, mientras esquivaba, el cuchillo del suelo), y que fue una gran aspiradora de Artha para el humano. El problema con el Artha reaparece con Leanathar, que se sobrepone a los desafíos con bastante holgura, lo que sumado a la reticencia del jugador a gastar recursos, lo deja con reservas bastante notorias de puntos de Fate y Persona. ¿Corresponde interponerme con la gestión de recursos de los jugadores? Creo que no, pero estoy pensando en algún uso alternativo de Artha para hacer más flexible este subsistema, y en que es perentorio que el elfo se encuentre con desafíos de su calibre. Acá tengo que refrescar el conocimiento de los rasgos, magia y habilidades élficas, para armar al vuelo pnjs con la cantidad apropiada de habilidades secundarias y saberes para forkear (sumar dados por habilidades relacionadas), algo que, en mayor o menor medida, también me ha ocurrido con pnjs de otras especies.

De una forma u otra, tengo que tomar nota de que los PJs ya pueden tener éxito en tiradas de obstáculos altos, incluso de 12, merced a la cantidad de dados que tienen en sus características base, y ser menos conservador como GM.

Esto es todo por hoy, y wow que quedó largo. Me retiró para procurarme el sustento nutricio (cena), ¡hasta la próxima!

lunes, 8 de enero de 2024

Llegaron del Oeste: Crónica, parte XIV

Después de un largo parate de varios meses, no solo de la crónica sino de la campaña de Llegaron del Oeste, por motivos personales, finalmente el sábado pasado retomamos, y eso me motivó, a su vez, a retomar las crónicas, que corté justo en la sesión previa al parate, la número 19.

La sesión pasada, nuestros héroes lograron acallar la influencia de la luna llena con un discurso a los habitantes de Anrikjenna, posteriormente a descubrir que la gobernante de la ciudad, la Hermana Ljubljanna, conservaba al legítimo Rey encerrado en una celda subterránea de su torre. 

Esta sesión comienza con los héroes reunidos: Vladimir el carnicero, Leanathar el elfo guardabosques, y Espino el lobo alfa, a la salida de la Torre del Perdón, ponen al corriente al lobo de la situación.

Sin embargo, Leanathar sospecha que alguien los puede estar escuchando, y el secreto del rey babeante Sudarj Basiljevich podría ser devastador para los habitantes de la ciudad. Así que los lleva a todos a un callejón vacío entre 2 casas, y ahí Vlad prosigue con su relato. Mientras tanto, Leanathar escucha atento: alguien en los tejados los está espiando. Así que empieza a trepar para alcanzarlo, pero pierde al espía en las afueras de la ciudad.

El callejón en el que se reunieron los héroes

Mientras esto ocurría, Vlad comunicaba su enojo e indignación por la situación del rey babeante, y Espino responde con su opinión: las hermanas no han obrado mal, sino que han tomado la mejor decisión para la manada de Anrikjenna. Un rey débil o inepto puede arrastrar a su comunidad a la perdición, y Ljubljanna y Tineva obraron de la forma más decorosa posible para mantener a la comunidad en buenas manos y ocultar un secreto que pudo haber dañado la moral. A veces un líder debe tomar esas decisiones.

Estas palabras dejan pensando a Vlad, pero también a Leanathar, que las escucha mientras trepaba para perseguir al espía, aunque lo pierde cerca de las puertas de la ciudad. Es alcanzado allí por el resto del grupo, y Espino estudia el olor del espía, determinando que es elfo, y que de manera similar a Eandor, ha sucumbido a la oscuridad.

Pero el grupo tiene otras tareas pendientes: han de encontrar a quien fuera la mujer de Dima (el sacerdote de Burivostok y amigo de Vlad). Ella escapó hace 10 años al bosque, siguiendo el llamado de la luna, y allí vive con una comunidad de descastados, salvajes o rebeldes. Y es quien provee de pociones a Regir, para mostrarse con el aspecto adecuado en sociedad. Da la casualidad de que los héroes saben que ella está en la ciudad, por motivo de los festejos carnavalescos. 

Así es que los héroes dan voces públicamente en la plaza de la ciudad, convocando a Ludmila, la bruja del bosque, y luego van a la fonda a preguntar por ella. En la taberna donde la convocaron, Espino hace una escena al probar cerveza por curiosidad y emborracharse, intrigado por el mundo humano y sus costumbres. Un acólito de la bruja señala dónde se encuentra ella, y los héroes acuden a una fogata rodeada por curiosos personajes del bosque, con una bruja y su caldero en el centro.

Allí, Vlad se presenta, pero la bruja ya lo conoce: ella lo recibió apenas llegó del Oeste, perdido, sin memoria, desnudo y hambriento, como tantos otros. Lo ayudó y lo recibió en su comunidad, y luego le indicó cómo llegar a la "civilización", cuando Vlad se recuperó lo suficiente. Y Vlad le pagó volviéndose el carnicero de Burivostok, y expulsando de su comunidad, o matando, a muchos. Muchos que hoy lo conocen y odian. 

Otra pieza para el rompecabezas que es el pasado de Vladimir, pero los héroes acudieron a ella por otro motivo: quieren la pócima de Regir, para que se reponga de su pésimo estado actual. Y la bruja no tiene los ingredientes, así que los envía a buscarlos en el bosque. Si los consiguen, podrían convencerla de que se vuelva a encontrar con Dimitry, su anterior esposo.

Antes de salir, Leanathar pide al grupo pasar por la Torre del Perdón. Allí, libera a Ljubljanna, y Tineva, y vuelve a examinar al rey babeante, para descubrir, con otra precisa tirada de Percepción, que lleva un anillo en su mano derecha. Intenta sacárselo, pero el rey tiene un brote y parece querer defenderse de cualquier intento de remover el anillo. Así que Leanathar tiene otro motivo para ir a buscar hierbas al bosque (necesita un somnífero para adormecer al rey y sacarle el anillo).

Por último, la bruja dio a Espino una bebida alcohólica algo alucinatoria, con algunos ingredientes del bosque encantado, lo que generó un poderoso recuerdo en el lobo: una flor aromática que crece en un pantano en el bosque mágico de tan difícil acceso, flor que podría ser un excelente regalo de Leanathar para Amarye, una orquídea lunar. Tercer motivo para salir con la canasta a recolectar hierbas (sí, fue una sesión bastante vegetal).


Así que el grupo sale de la ciudad y se interna en la frondosa floresta. El ambiente se vuelve a enrarecer, y pronto se encuentran, no sólo perdidos, sino de vuelta en el bosque encantado. Allí, encuentran tras no poco esfuerzo una colina, en la que se encuentra el pantano con la flor de orquídea que Leanathar ha de regalar a Amarye (una colina con un pantano, sí, es el bosque encantado). Pero esta colina se encuentra sobrevolada por cuervos de gran tamaño, y por lobos. Estos lobos atacan al grupo en su intento por llegar a la cima de la colina, pero los héroes los ahuyentan con poco esfuerzo.

Al acercarse a la flor, Espino se comunica con los cuervos, y les pregunta por la luna y por el gran lobo. Le comentan que la Colina del Cuervo Redentor solía ser la residencia del Gran Cuervo, y que éste era un sabio espíritu que daba su consejo a todas las criaturas del bosque. Con el Gran Lobo, hace eones, fueron y parlamentaron con la Luna y desaparecieron, ambos, a cambio de prevenir un desastre que el astro iba a precipitar sobre nuestro mundo. Desde entonces, no ha existido, ni Gran Lobo, ni Gran Cuervo, y ambas especies carecen de guía espiritual.

Luego de obtener la flor para Amarye, el grupo continúa con su expedición botánica, pero reaparece la presencia que los acechó en la ciudad, como una sombra que los persigue por el bosque encantado. Los héroes corren, pero el auxilio llega de parte de Umbrío, el misterioso lobo oriundo del bosque encantado, que con su llegada ahuyenta la presencia maligna, y de paso accede a guiarlos de vuelta a la civilización. 

Espino y Umbrío

Espino comunica al grupo que se quedará en el bosque a aprender de Umbrío, y así, sólo Leanathar y Vlad retornan a Anrikjenna. En la ciudad de los puentes, Leanathar aplica el somnífero al rey, para adormecerlo y quitarle el anillo que lo tiene estulto, y cerramos la sesión con Leanathar subiendo las escaleras de la torre del perdón, con el rey a cuestas, para llegar al campanario y que el rey pueda recibir la luz del sol al despertar al mundo de los cuerdos.

Reconstruí este reporte sobre mis escasos recuerdos de la sesión anterior, y con ayuda de los jugadores. Es posible que algunos hechos hayan ocurrido en un orden ligeramente distinto, en particular en lo referido a la excursión botánica al bosque encantado. Fue, o intentó ser, una sesión de cierre de un arco, adelantada por la separación de Espino del grupo. Fuera de eso, lo único destacable es la aparición de otro elemento de la trama a partir de una tirada de percepción (el anillo del rey), lo que viene funcionando bastante bien para revelaciones cruciales, especialmente ahora que los jugadores pueden gastar buena cantidad de Artha en sus tiradas.

También continúa nuestra incorporación de las reglas de Fight!, con un nuevo combate, con lobos, que nuevamente supo ser corto merced al uso de Steel y a un rápido anotamiento de acciones y cálculo de posicionamiento.

¡Hasta la próxima, y que tengan un nada apocalíptico 2024!

miércoles, 26 de julio de 2023

Llegaron del Oeste: Crónica, parte XIII

¡Buenas y santas! Interrumpo mi ciclo de lecturas académicas y sofisticadas ⛾📚 para traerles la crónica de la sesión 18va de mi campaña de Burning Wheel (el Joaquín del mes es posestructuralista y deleuziano😎). Con cada nueva sesión de Llegaron del Oeste (still sin nombre!) bato un nuevo record de mi campaña más larga con BW, y probablemente con ningún otro juego que haya dirigido, si la memoria no me falla. Y por suerte tengo amenazados a los jugadores 🗡, así que la campaña va a seguir un buen tiempo.

La sesión pasada estuvo protagonizada por 2 debates (duels of wits), uno contra Ljubljanna, como autoridad mayor de la ciudad Anrikjenna, sobre quién y cómo gobernar el burgo, y otro contra Granizo, el hijo de Espino, en un concilio de lobos, con el tópico de si revivir o no al Gran Lobo, y para qué.

El poder de la luna llena se extiende sobre la ciudad de los 6(4) puentes, pero Espino la comienza a debilitar de manera inesperada, al volver de la Colina del Ojo Tuerto con el rey del carnaval y dejarlo en las puertas, no sin antes darle una cruel admonición: que el rey perdería, de algún modo, su corona y el favor de la luna, así como su poder transformador y su antigua, si carnavalesca, gloria, ya que no había demostrado ser digno de ser sacrificado a la Luna. Tenemos transcripción de las palabras exactas que Espino pronunció:

Huye, aquel coronado rey por un día
escapando de la sombra 
de lo que alguna vez fuiste.
Caminaras por la tierra ensombrecido
pues la luna te ha hallado indigno
y te ha negado su brillo.

Tan fuertes es la maldición de Espino, que el semblante del rey del carnaval muda instantáneamente de ánimo y se aleja, apesadumbrado y cabizbajo, por las calles de la ciudad, mientras una pequeña muchedumbre lo recibe con algarabía pero pronto se contagia de su extraña desazón. No volverá a importunar a los héroes.

Mientras esto ocurre en las calles de Anrikjenna, al abrigo de la Torre del Perdón, Vlad y Leanathar deciden que necesitan información, libros y acceder a los conocimientos de Ljubljanna para poder gobernar la ciudad en un futuro próximo (si bien no se ha decidido todavía quién será el regente en reemplazo de la Hermana). Así es que le piden a ella y a Tineva, su asistente, el acceso a cualquier información de valor, registros de censos, cosechas, impuestos, todo lo que les pueda servir en su próxima labor, especialmente a Vladimir, que ya sueña con portar una corona.

Ljubljanna accede y los conduce a un sótano de la torre con varias bibliotecas, un ambiente algo húmedo y un olor extraño y levemente fétido que deja confundido a Leanathar. Nada escapa al olfato élfico, y logra eventualmente identificar que el olor proviene de una corriente que proviene de detrás de una de las bibliotecas, la cual mueve con ayuda de Vladimir. Encuentran, finalmente, un pasadizo secreto, unas escaleras que descienden hacia las entrañas de la tierra y hacia una serie de celdas para prisioneros, a las que acceden pese a las quejas de Ljubljanna, quien de todos modos sabe que no podrá detener la curiosidad de los héroes que ya la derrotaron retóricamente, e hicieron renunciar al poder.


En una celda solitaria luego de descender por las escaleras, Leanathar y Vladimir encuentran algo inesperado: un hombre de unos 40 años, babeante y en un estado catatónico, mirando la pared y haciendo caso omiso a prácticamente cualquier estímulo. Ljubljanna, detrás de ellos, avergonzada, les comenta que ante ellos tienen al rey de Anrikjenna, Sudarj Basiljevich.

Hace unos 10 años aproximadamente, las hermanas Ljubljanna y Tineva, asistentes del rey, lo encontraron en el estado actual, sin causa aparente y también sin ninguna cura, como descubrieron luego de meses de intentar sanarlo con variados métodos. Creyendo que los habitantes de Anrikjenna no podrían soportar ver a su rey en ese estado, ocultaron la verdad, proclamando que el rey se embarcó en secreto en una Santa Cruzada hacia el Oeste, para abrir paso a su pueblo para el retorno a sus tierras de origen. Y que Ljubljanna quedaría como regente en su ausencia y hasta su retorno glorioso. Los meses pasaron, luego años, y eventualmente dejaron de buscar una cura para el rey, contentándose con mantenerlo vivo y escondido en condiciones poco dignas para un aristócrata.

No tenía cadenas el rey, pero se entiende.

Tras este horrible descubrimiento, tanto Vlad como Leanathar se indignan, si bien el primero se muestra más airado, pero las hermanas no responden sino agachando la cabeza y aceptando la gravedad de lo que han hecho, sin poner excusas: ambas se ponen a disposición de los héroes. Vladimir no titubea, y cierra la celda con ellas y el rey adentro, donde quedarán hasta que piensen, con Leanathar, qué hacer al respecto. El elfo quiere mostrarse más clemente, pero no contraría a su mortal compañero.

Mientras tanto, nuestro peludo y cuadrúpedo amigo, Espino, localiza a Artjom el niño cazador y a su hermanita Lina, ya que se le ha ocurrido una idea: impresionado por la inteligencia de la niña prodigio, decide que sus talentos deben ser aprovechados, y que la niña necesita un mentor adecuado.

Así es que tocan la puerta, una vez más, de Regir, el bibliotecario, relojero y especialista en cosas de la ciudad. Regir les abre la puerta tras dejarse insitir, y pronto descubren por qué no quería inicialmente: se encuentra en un estado penoso de salud, su voz ha cambiado y su casa, si es posible, está en un estado de desorden aún mayor. Son las consecuencias de la abstinencia de la poción que suele consumir Regir para pasar como hombre frente a los ciudadanos de Anrikjenna, y la razón de su encierro reciente. Esto sumado a que siente particular desagrado por los festejos carnavalescos actuales.

Espino es claro: Regir necesita alguien que cuide de él, y sus talentos no pueden quedar relegados a su persona y desaparecer con él, por lo que debe tomar un aprendiz, y esa aprendiz será Lina, cuyo talento no debe ser desperdiciado. Regir se encuentra particularmente desanimado y se resiste, diciendo que su tiempo en el mundo ha terminado, que su conocimiento no aportará ningún cambio crucial a la situación de los perdidos en el Bosque Crepuscular, o que no puede tomar un aprendiz si ella no es aceptada y formada primero en Tersinki, la ciudad de las torres. Todos estos argumentos desarma Espino, uno a uno, hasta que Regir finalmente acepta tomar a Lina como aprendiz.

Volvemos a Leanathar y Vladimir, quienes, indecisos sobre cómo proceder con las Hermanas y el descubrimiento del Rey Babeante, salen de la Torre del Perdón y deciden poner fin de una vez por todas a los insensatos festejos carnavalescos por la luna llena. Convocan a los habitantes de Anrikjenna en la plaza de la ciudad, y allí proclaman que ha llegado la hora de terminar con el caos y ponerse a reconstruir la ciudad tras la guerra con los orcos, tras el invierno y los estragos de la luna llena. Mientras exhiben sus argumentos, surge una leve competencia entre Vladimir y Leanathar: el primero no contraría las creencias de los citadinos en la Luna Llena y los festejos, pero dice que ha llegado la hora de volver a la luz del sol, a la sobriedad y al trabajo. Leanathar, hastiado de la insensatez mortal, argumenta que se han entregado a los placeres y al caos de manera demencial, que han sido engañados por el poder de la luna, y que deben salir de ese embrujo. Los argumentos de Vladimir encuentran mayor asidero entre los oyentes, y así el Carnicero de Burivostok se continúa posicionando como una figura de peso en la Ciudad de los Puentes. Finalmente, convencidos por los discursos de los héroes aguafiestas, los burgueses de Anrikjenna vuelven a sus casas, o bien toman escobas y palas y empiezan a limpiar las calles de la maltrecha ciudad.

Y así llegamos al fin de la sesión. El elemento de mayor peso esta vez fue el descubrimiento del Rey Babeante, en el que resolví un cabo suelto que había dejado con la primera aparición de Rilike (el cual mencionó a un tal Sudarj Basiljevich que luego no apareció), y que Mauro, jugador de Espino, me hizo notar. Le estoy intentando dar más peso a las tiradas de Percepción, y éste sería un caso en el que un gran descubrimiento dependía de una tirada "pasiva". Según Clinton R Nixon y Eero Tuovinen en la Sombra del Ayer, las tiradas de percepción tienden a quitar agencia a los jugadores en juegos dramáticos, sin embargo BW es como es y le tengo que dar peso a esa característica, y en este caso me gusta cómo salió.

Después, estoy descubriendo que los efectos mágicos de la luna llena, carnaval, etc., funcionan mejor si me guío por la situación puntual en lugar de delinear todo mecánicamente por adelantado. Primero, porque la magia tiende a funcionar mejor cuando está atada a la escena, y después, porque cuando me pongo más estricto con los efectos mecánicos, los jugadores terminan viendo afectada su agencia con tiradas de habilidades que en general sus personajes no tienen. Así es que decidí, empezando por la maldición de Espino al rey del carnaval, que en ocasiones tiradas mundanas (como una de Ugly Truth) pueden generar efectos que exceden lo meramente social. Y lo mismo con la tirada de Oratory de Leanathar y Vlad. También, creo, le da a la cuestión de la Luna Llena esa ambivalencia de ser un efecto natural, o algo socialmente inducido, que creo que le viene bien a la campaña.

Sin más que escribir por hoy, me despido hasta la próxima!

jueves, 15 de junio de 2023

Llegaron del Oeste: Crónica, parte XII

Como dicen en mi trabajo, Performance Delivered 😎, así que vamos con otra sesión de la campaña de Burning Wheel, la 17ma, para esta tribuna querida que vitorea cada entrega de la crónica (?.

Cortamos la sesión pasada con el grupo a duras penas pudiendo detener un asalto a la Torre del Perdón, un combate desesperado en sus puertas, Espino dejando la ciudad arrastrando al rey del carnaval con sus fauces, y Leanathar cometiendo un asesinato en las escaleras que llevan al campanario de la torre.

La nueva sesión empieza con Espino en camino a la Colina del Ojo Tuerto, al sur, para convocar a los lobos de las diversas regiones del Bosque Crepuscular, a una asamblea. La tirada de Aullido sale mal, por lo que no acuden representantes de todas las manadas, pero sí acuden Hueso Viejo y su aprendiz, el hijo de Espino, Granizo.

Espino empieza a preparar las cosas para el sacrificio a la luna llena, e interroga al rey del carnaval, quien le dice que está listo para su sacrificio, y que desea reunirse con la luna, su diosa. Esto deja sospechando al lobo, quien inquiere más, pero como única respuesta, el rey del carnaval se limita a escupirse la mano y dibujar un círculo en la tierra. ¿Querrá corromper o torcer el propósito del sacrificio?

Mientras Espino espera a los demás representantes, Leanathar se reúne con Vladimir, y juntos suben a buscar a Ljubljanna para intentar poner orden en la ciudad. Encuentran la puerta cerrada, y escuchan a la hermana superiora rezando en el campanario. Intentan convencerla de que les abra la puerta sin éxito, por lo que deben entrar a la fuerza.

Una vez dentro, encuentran a Ljubljanna y Tineva. Tineva sostiene una lanza, preparada para defender a su señora, pero Leanathar danza y canta con extrema cautela y paciencia, de tal modo que Tineva desfallece por sus dotes de seducción élfica, y finalmente Ljubljanna debe responder ante los recién llegados, quienes comienzan con ella un Duel of Wits. El objetivo es que la hermana superiora ceda el liderazgo de su ciudad, para el cual se ha mostrado incapaz. Previo a este Duel of Wits, Leanathar y Vladimir debaten entre ellos cómo proceder, con el carnicero favoreciendo un curso más duro y rupturista. Pero finalmente se imponen las ideas del elfo.

El debate se vuelve cada vez más amargo entre los interlocutores, hasta que finalmente Leanathar logra derrotarla retórica y moralmente, y Ljubljanna accede a ceder el gobierno de Anrikjenna a una persona que ellos deberán determinar, quien gobernará asistida por un consejo conformado por Tineva, un caballero y un burgués a elegir entre los ciudadanos. Ljubljanna, avergonzada por las duras palabras de Leanathar, proclama que no volverá a participar del gobierno de la ciudad. Más de lo que Leanathar pretendía.

Volvemos a nuestro lobo favorito, quien se encuentra rodeado de lobos de manadas del norte, oeste y este de la colina, si bien no tantos emisarios como desearía. Su propuesta en esta asamblea: hacer un sacrificio a la luna llena, y solicitarle que vuelva al mundo el Gran Lobo, el espíritu padre que solía comandar a los suyos y que desapareció hace varios siglos. Si el Gran Lobo volviera a existir, y él lo encarnara, como se lo propone, los lobos volverían a tener la protección de un gran espíritu, como los osos, ciervos y otros habitantes del bosque. Según lo que averiguó hace algunas semanas, la Luna es la responsable de la desaparición del Gran Lobo.

Sin embargo, tiene en este debate un inusual contrincante: Granizo, su hijo, aprendiz de cazador de espíritus, quien plantea los peligros de jugar a ser dioses y manipular un equilibrio tan incomprensible para ellos como es el mundo espiritual versus el mundo terrenal. Sumado a lo complicado de negociar con la Luna, conocida por ser traicionera.

En contraste, Espino esgrime el argumento de que la Sombra al Acecho avanza y ya ha desequilibrado las fuerzas que rigen el Bosque Crepuscular, y que se necesita reinstaurar una fuerza superior que pueda contener y proteger a los lobos que sobreviven como pueden al oeste del Río Largo, entre humanos y orcos que los amenazan frecuentemente.

Tener a Granizo del otro lado hace que Espino no pueda atacar retóricamente con tanta fuerza, que deba contenerse, lo que lleva al debate a un empate. El jugador ofrece el siguiente compromiso: el debate se pospone para dentro de 2 lunas llenas, para dar tiempo a Hueso Viejo y Granizo para investigar los posibles efectos de revivir al Gran Lobo, y para consultarle a otros Cazadores de Espíritus.

Espino ha sabido retroceder en uno de los proyectos que abrigaba hacía varias sesiones, ante las justas dudas que le plantea su hijo. También se siente reconfortado de saber que Granizo ha crecido y se está convirtiendo en un lobo prudente y en un futuro sabio. Rumiando estas cosas, vuelve con el rey del carnaval a Anrikjenna.

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Como habrán podido notar, ésta fue una sesión corta, particularmente porque el grupo se dividió y hubo un Duel of Wits para cada subgrupo, por lo que fueron pocos eventos, pero intensos y relevantes para la trama. Éste es un tema crucial para muchos juegos de rol "tradicionales", dado que cuando los grupos se dividen, algunos de los jugadores están sin ningún personaje que interpretar en cada escena. Pocos juegos plantean soluciones para esta cuestión. Una posible solución es sumar a los jugadores sin un personaje en la escena como co-GMs. Otra solución sería hacerles crear personajes secundarios que no tengan otra agenda que acompañar a los otros cuando el personaje principal no puede estar allí.

¡Hasta la próxima!

Minions